Cómo leer la etiqueta de eficiencia energética de un refrigerador

Equipo editorial · Publicado 18 de octubre de 2026 · 5 min de lectura

En este artículo
  1. Qué es y para qué sirve la etiqueta amarilla de eficiencia energética
  2. Por qué la etiqueta es señal de calidad y requisito normativo
  3. Datos del refrigerador que aparecen en la etiqueta
  4. Cómo comparar dos refrigeradores con la etiqueta
  5. Qué hacer si falta la etiqueta en la tienda

Qué es y para qué sirve la etiqueta amarilla de eficiencia energética

Imagina que estás frente a varios refrigeradores en la tienda y todos se ven parecidos por fuera. La etiqueta amarilla de eficiencia energética es precisamente esa pequeña calcomanía que te ayuda a saber, de un vistazo, cuánto consume cada uno y qué tan bueno es para tu bolsillo y para el ambiente. En pocas palabras, es una guía rápida que resume la información clave del aparato.

Además de informativa, esta etiqueta tiene un carácter oficial, ya que forma parte de los requisitos que establece la mayoría de las Normas Oficiales Mexicanas de Eficiencia Energética, conocidas como NOM-ENER. Esto significa que, cuando la ves pegada en un refrigerador, el fabricante está cumpliendo con una obligación legal que respalda los datos que ahí aparecen.

Su propósito principal es doble: por un lado, mostrarte las características técnicas más importantes del producto y, por el otro, servir como una herramienta práctica para que puedas comparar, entre modelos similares, cuál resulta más eficiente. De esta forma, no te quedas solo con lo que dice el vendedor o con el diseño de la puerta.

Gracias a la etiqueta eficiencia refrigerador, cuentas con información oficial para tomar una mejor decisión al comprar uno nuevo o al momento de renovar el que ya tienes en casa, eligiendo el que menos electricidad consuma dentro de tus opciones.

Por qué la etiqueta es señal de calidad y requisito normativo

Cuando vas a comprar un refrigerador, la etiqueta de eficiencia energética no es solo un papelito más pegado al aparato. Que la lleves puesta significa que ese modelo pasó por un proceso de revisión para comprobar su consumo, y eso ya te habla bien de su calidad antes incluso de enchufarlo. Al mismo tiempo, esa misma etiqueta cumple una función muy concreta: avisarte cuál es el consumo máximo de energía del equipo, dato que necesitas sí o sí para calcular cuánto te va a costar mantenerlo en casa.

Piensa en la etiqueta como un doble respaldo. Por un lado, es un requisito normativo, algo que el producto debe cumplir para poder venderse de forma regular en México. Por otro, es una garantía para ti como consumidor, porque detrás hubo un proceso de revisión que respalda la información que estás leyendo.

En la práctica, esto cambia cómo conviene mirar la tienda. Si el refrigerador que te interesa debería traer la etiqueta y no la ves a la vista, no lo tomes como algo normal: cualquier persona puede hacer una denuncia ante la Conuee para que revisen el caso. La propia Conuee se encarga entonces de verificar si el producto cumple o no con la NOM-ENER que le aplica.

Datos del refrigerador que aparecen en la etiqueta

Uno de los primeros elementos a localizar es la Norma Oficial Mexicana (NOM-ENER) que le aplica al producto. Esto te indica bajo qué regulación se evaluó ese modelo en particular y es una pista clave para saber que la información de la etiqueta es válida y comparable con la de otros aparatos.

Además de la norma, la etiqueta muestra información técnica del refrigerador, como sus características de funcionamiento ligadas al consumo. Estos datos técnicos aparecen junto a la información comercial del producto, es decir, los datos de marca, modelo y demás que cualquier comprador reconoce.

Por último, la etiqueta indica el valor de eficiencia que el refrigerador debe cumplir de acuerdo con la NOM-ENER correspondiente. Ese número es el que después se convierte en barras o letras para ubicarlo dentro de la escala de eficiencia.

En resumen, al mirar la etiqueta encontrarás tres tipos de datos básicos: la norma que lo avala (NOM-ENER), las características técnicas y comerciales del equipo, y el valor de eficiencia que debe cumplir según esa norma. Saber localizarlos es el primer paso para entender el resto de la información.

Cómo comparar dos refrigeradores con la etiqueta

Para comparar dos refrigeradores usando la etiqueta amarilla, ponlas una junto a la otra y revisa primero el valor de eficiencia real que cada una obtuvo en pruebas de laboratorio, ya que ese número refleja el desempeño medido del producto y no solo una promesa del fabricante. Después observa la barra de eficiencia: la escala va desde los niveles menos eficientes hasta los más eficientes, y entre más alta sea la barra, mayor será el ahorro específico del refrigerador, así que el modelo que llegue más arriba en esa barra es el que consume menos electricidad por el mismo trabajo.

No te quedes solo con el tamaño o la marca, porque dos aparatos con apariencia similar pueden tener consumos muy distintos según lo registrado en sus respectivas etiquetas. También conviene recordar que la información que aparece cambia dependiendo del tipo de producto, por lo que conviene confirmar que ambos refrigeradores estén siendo comparados bajo los mismos criterios. Así, con una mirada rápida a la etiqueta, podrás elegir el refrigerador que realmente te ayudará a gastar menos luz en casa.

Qué hacer si falta la etiqueta en la tienda

Si llegas a la tienda y el refrigerador que te interesa no muestra la etiqueta amarilla de eficiencia energética, lo más recomendable es frenarte y no comprar hasta aclarar la situación. Esa etiqueta es una señal de que el aparato cumple con la información obligatoria que el consumidor debe conocer antes de adquirirlo.

  • Pedir al vendedor que te muestre el producto con su etiqueta colocada. A veces el refrigerador la trae en una esquina, detrás o sobre el empaque, y simplemente no la han despegado para exhibirlo.
  • Preguntar directamente por qué el modelo no la presenta. Si se trata de un equipo nuevo que se vende en el país, debería traerla; si no la tiene, es una señal de alerta sobre su procedencia o su cumplimiento normativo.
  • Solicitar una garantía documental de que el aparato cuenta con la información de eficiencia energética. Esto te servirá para comparar después con otros modelos y para futuras reclamaciones.

Recuerda que la etiqueta es tu herramienta principal para comparar consumo entre equipos. Comprar sin ella significa adquirir a ciegas uno de los electrodomésticos que más electricidad consume en el hogar, justo cuando buscas reducir tu gasto de energía.

Fuentes