Vampiros eléctricos: qué aparatos consumen energía aunque estén apagados

Equipo editorial · Publicado 18 de octubre de 2026 · 5 min de lectura

En este artículo
  1. Qué son los vampiros eléctricos
  2. Cuánta energía consumen estando apagados
  3. Aparatos que suelen quedar enchufados
  4. Hábitos para reducir el consumo en casa

Qué son los vampiros eléctricos

Los vampiros eléctricos standby son esos aparatos que parecen estar apagados, pero en realidad siguen conectados al enchufe y, aunque no los estés usando de forma activa, continúan gastando electricidad de manera silenciosa. No es que la energía que consumen sea muy grande por sí sola, sino que al sumar varios equipos día tras día, el consumo se va acumulando poco a poco sin que la familia lo note en el recibo.

Lo que ocurre es que muchos dispositivos modernos no se apagan por completo al pulsar el botón de encendido o apagado; en lugar de eso, quedan en un estado de espera, listo para encenderse rápido cuando se necesite. Para lograrlo, mantienen una pequeña corriente circulando, y es justo esa corriente la que se conoce como consumo vampiro o consumo en modo standby.

Una forma sencilla de identificar a estos aparatos vampiros eléctricos standby en casa es fijarse en los que tienen un pequeño foco rojo, un reloj visible o un indicador luminoso que permanece encendido aun cuando el equipo no se está utilizando. Esa lucecita, aunque parezca inofensiva, es la señal de que el aparato sigue tomando energía de la red eléctrica.

También conviene prestar atención a los dispositivos que traen un control remoto, ya que necesitan estar siempre “atentos” a la señal del control, lo cual implica un consumo permanente aunque no se les envíe ninguna instrucción. Por eso, entender qué son los vampiros eléctricos es el primer paso para darse cuenta de que el gasto silencioso existe y puede controlarse con pequeños cambios de hábitos.

Cuánta energía consumen estando apagados

Aunque estén apagados, muchos aparatos siguen gastando electricidad sin que lo notes, simplemente por estar conectados al enchufe. Se estima que este consumo fantasma representa entre el 5 y el 10% de la energía eléctrica que se utiliza en una casa.

Para entender por qué pasa esto, piensa en dos ejemplos cotidianos. El primero es el de un electrodoméstico que muestra una lucecita roja cuando “no está funcionando”: esa lucecita, por mínima que parezca, necesita energía para encenderse. El segundo es el de un cargador que se queda puesto en el enchufe aunque no tenga ningún celular conectado: sigue moviendo una pequeña cantidad de corriente por dentro.

Esa electricidad silenciosa se acumula durante todo el día y todos los días, lo que se refleja directamente en el consumo mensual del hogar y, por tanto, en el monto de tu recibo de luz. Aunque un solo aparato gasta muy poco, la suma de varios conectados al mismo tiempo puede convertirse en una parte significativa del gasto total de electricidad.

Por eso, conocer el porcentaje aproximado que estos aparatos representan dentro del consumo total del hogar es el primer paso para identificar en qué zonas de la casa se está “fugando” la energía sin darte cuenta. A partir de ahí, resulta más fácil decidir qué hábitos conviene cambiar para empezar a reducir esa cifra.

Aparatos que suelen quedar enchufados

Televisores, computadoras y cargadores de celular son algunos de los aparatos que con frecuencia quedan enchufados en las casas mexicanas, incluso cuando ya no se están usando. Suelen pasar inadvertidos porque no dan señal de estar encendidos, pero siguen conectados al contacto y, por tanto, consumiendo electricidad.

Con ellos convive una lista aún más amplia de dispositivos que rara vez desconectamos: decodificadores de televisión de paga, reguladores, no breaks, equipos de música, impresoras, hornos de microondas y lavadoras. Muchos de estos equipos tienen relojes internos, luces indicadoras o funciones en espera que requieren corriente de manera permanente.

El horno de microondas, por ejemplo, no solo se queda enchufado después de calentar los alimentos: su reloj y su panel digital siguen activos mientras el cable permanezca en el contacto. Lo mismo ocurre con las computadoras e impresoras, que mantienen cargando baterías o en modo de espera periféricos como bocinas, módems o routers.

También es común dejar conectados cargadores de celular vacíos, sin ningún aparato enganchado, y la televisión junto con su decodificador aun cuando nadie está viéndola. Esta costumbre, repetida en muchas habitaciones y salas de la casa, multiplica el número de “vampiros eléctricos” que pasan desapercibidos.

Por eso, antes de aplicar cualquier truco de ahorro, conviene identificar exactamente qué aparatos quedan enchufados en cada rincón del hogar: desde la sala y las recámaras hasta la cocina y el espacio de trabajo o home office. Reconocerlos uno por uno es el primer paso para decidir cuáles vale la pena desenchufar y cuáles pueden dejarse solos cuando no se usan.

Hábitos para reducir el consumo en casa

Una de las formas más sencillas de empezar a ahorrar electricidad en casa es prestar atención a dos rutinas que repetimos todos los días sin pensar: dejar aparatos enchufados y dejar luces encendidas en cuartos vacíos. Muchas familias en México conviven con estos pequeños descuidos, y sumados al consumo fantasma de los equipos, terminan pagando más en su recibo de lo necesario.

El primer hábito útil es identificar qué aparatos puedes desconectar cuando no los estás usando, sobre todo los que permanecen conectados todo el tiempo, como cargadores, pantallas, consolas o cafeteras. No se trata de desenchufar todo el día, sino de hacerlo en los momentos en los que sabes que no los vas a volver a usar en varias horas, por ejemplo, antes de dormir o al salir a trabajar.

Una segunda costumbre, igual de sencilla, es apagar las luces de las habitaciones que nadie está ocupando. A veces dejamos encendidos pasillos, baños o cuartos vacíos porque “volvemos rápido”, pero esos minutos se acumulan y se reflejan en el consumo mensual del hogar.

La ventaja de estos cambios es que no requieren comprar equipos nuevos ni hacer改装 costosas: solo dependen de que poco a poco se vuelvan parte de la rutina diaria del hogar, y con el paso de las semanas se nota tanto en el recibo como en el consumo.

Fuentes